Las bodas son acontecimientos sumamente importantes, de eso no cabe duda, pero no por ello deben ser siempre serias y solemnes. De hecho, es posible planificar una boda original y divertida. Lo importante es tener en cuenta aquellos pequeños detalles que hacen la diferencia.
Ambientación de la ceremonia
Las iglesias no suelen dejarte demasiado lugar para que juegues con tu imaginación. La ambientación suele limitarse a algunos ramos de flores, una alfombra y velas. Pero es posible acordar con el párroco en caso de que quieras algún detalle original como una suelta de palomas blancas, que se pierden en el infinito al momento en que tú y tu pareja se prometan amor eterno. Si en cambio has escogido una boda civil, puedes darle rienda suelta a tu imaginación y armar la boda de tus sueños donde tú quieras y como quieras: en la playa, en el campo, etc.
Las bodas temáticas
Está muy de moda elegir un tema y decorar tu boda de acuerdo a él. Por ejemplo, las bodas sesenteras, setenteras y ochentosas, al mejor estilo de fiebre de sábado por la noche, ideal para parejas bien nostalgicas; bodas venecianas, con máscaras de carnaval, o ambientadas en un castillo medieval para los más románticos; bodas futuristas y con efectos especiales para los fanáticos de Star Treck y La Guerra de las Galaxias. Atrévete a salirte de lo convencional y escoger un tema divertido: el límite lo marca la imaginación de la pareja.
Pero sí es muy importante que les avises a todos los invitados de la temática de la fiesta, y hacerlo con tiempo, para permitirles que se preparen para la ocasión.
Otros estilos de bodas originales
Si decoras el salón con elementos que evoquen el charleston, los años 20 y 30, lograrás darle un aire clásico y antiguo a tu boda. Otro estilo que se ha puesto de moda es la boda estilo lounge, en la cual las mesas se cambian por juegos de living, sillones, mesas ratonas, donde los invitados se ubican donde ellos quieren, sin un lugar fijo, favoreciendo con ello la conversación. Para los amantes de la naturaleza, una boda al aire libre o en la playa es lo ideal. Y, en estos ambientes, también es posible darle a la fiesta un toque mágico si instalas carpas decoradas al estilo marroquí: alfombras de colores, luces, flores, velas… No te olvides de ambientarlo con música a tono.
Detalles que hacen la diferencia
Los detalles más importantes no necesariamente implican un gasto grande. En realidad, pueden ser las pequeñas cosas las que sorprendan a tus invitados. Hay que jugar con la creatividad de los novios y de sus amigos
Por ejemplo, comienza por enviar participaciones originales: caricaturas de los novios, una invitación virtual por correo electrónico, un recorte de diario que anuncie la boda (todo esto se puede conseguir fácilmente en las casas de fotografía).
La entrada en la iglesia puede ser al compás de una música más movida, con ello lograrás deslumbrar y sorprender a todos. Y, a la salida, reemplaza el tradicional arroz por pétalos florales o burbujas.
La recepción es el mejor momento para dejar volar la imaginación. Contratar shows en vivo (los hay de acróbatas, malabaristas, magos…) o musicalizar la recepción con una banda con violines y si se puede, con un grupo de tenores y sopranos, es un detalle que tus invitados recordarán siempre. Los niños (y sus padres) te agradecerán si hay actividades planeadas especialmente para ellos, ya sean animaciones o juegos.
De la misma manera, algo sencillo y emotivo es personalizar la recepción: proyectando fotos de la infancia de los novios, ubicando a los invitados en mesas que en lugar de números tengan el nombre de ciudades que la pareja ha visitado, películas o canciones; puedes organizar un juego donde cada uno deba adivinar la mesa que le ha tocado, y colocar junto a los cubiertos tarjetitas de agradecimiento.
Presta atención a los obsequios, como flores para las damas que van llegando, o zapatillas o chanclas para ellas (¡bendición para los pies cansados!) o puros para ellos, repartidos en cada mesa; bengalas que los invitados puedan encender durante el primer baile (previa autorización del lugar); cajitas de cerillas con mensajes alusivos a la boda.
Como centros de mesa, elige objetos originales: piedras, arena, paraguas chinos, copones con golosinas o frutas frescas… Reserva un espacio especial en el lugar para el libro de firmas y dedicatorias, donde cada invitado pueda escribirles su mensaje. Si consigues arreglar con el fotógrafo, puede haber una sala con una cámara filmadora donde los invitados dejen su dedicatoria ¡filmada!
La comida también puede sorprender. Fusiona en el menú platos de distintos países. Reemplaza el postre tradicional por una mesa de dulces, que incluya brochettes de fruta y repostería fina. El pastel de boda tampoco tiene porque ser el tradicional, hay muchas propuestas divertidas y originales. ¿Por qué no decorarlo con muñecos de torta personalizados hasta el último detalle?
Para el final de la fiesta, reserva una bolsa de cotillón para que tus invitados terminen la noche lanzando serpentinas y papel picado. Y, si la boda es al aire libre, puedes optar por cerrarla con un espectacular show de fuegos de artificio.
Puedes tener una boda inolvidable, original y divertida sin gastar más de la cuenta. Todo es cuestión de dejar volar la imaginación y de atreverse a innovar. ¡Los dejarán a todos con la boca abierta!