Existe una tradición que en muchos países aún se conserva, y que es la pedida de mano. Consiste en una reunión de las dos familias de los contrayentes un tiempo antes del enlace, en la cual, simbólicamente, los padres del novio piden al padre de la novia la mano de su hija para que su hijo la despose. La ceremonia de pedida es una formalidad que tiene su origen en el consentimiento que previamente necesitaban las hijas para poder casarse. En dicha ceremonia se negociaba el enlace.
Hoy en día, cuando muchos contrayentes incluso conviven, y las familias suelen conocerse desde antes de que se hable de casamiento, la tradición aún sigue viva, pero se ha ido flexibilizando. Es solamente un pedido protocolar, ya que no hay “permisos” necesarios. De hecho, muchas parejas ya no le ponen atención y para algunos, es una costumbre que ha quedado en desuso, pero si se la realiza de manera cordial y amena, puede ser una oportunidad magnífica para estrechar lazos entre las dos familias y para que los padres compartan con sus hijos las vicisitudes de los preparativos de boda.
¿Cuándo se realiza la pedida?
Lo primero que deben hacer los novios que hayan decidido casarse es contárselo a sus familiares más cercanos. Una vez que la noticia ya se ha comunicado, se empieza a organizar la pedida. Si las familias no se conocen, lo mejor es hacerla cuanto antes. En cambio, si no hay apuro, podemos dejar la pedida para tres o cuatro meses antes de la boda. En el peor de los casos, si hubiera roces entre ambas familias, lo mejor es postergarla hasta eludirla pocos días antes de la ceremonia.
¿En qué momento del día?
La pedida puede hacerse al mediodía, a la tarde o a la noche, siempre en torno a una comida (almuerzo, té o cena). Es importante que los padres del novio acudan con su hijo una hora antes de que se sirva la comida. Ese día, el novio debe hacerle llegar a su novia un ramo de flores blancas. Aunque sea un evento íntimo y familiar, la vestimenta apropiada es formal.
¿Dónde se organiza la pedida?
La tradición es que quienes organizan y pagan la ceremonia de pedida sean los padres de la novia, y lo habitual es que la pedida se realice en su casa. Allí, la novia, sus padres y sus hermanos solteros reciben al novio y a sus padres, se realizan las presentaciones de rigor en caso de que alguien no conozca a alguna persona. Los padres del novio deben traer algún detalle para los anfitriones (un adorno para el hogar, un vino, el postre, etc.).
Sin embargo, ahora que muchos novios viven juntos, la pedida puede realizarse en la casa de la pareja, oficiando ellos mismos de anfitriones y agasajando a los padres, o incluso en un lugar neutral como un restaurante. Lo fundamental es que todo se realice en la máxima cordialidad.
¿Qué se hace en la pedida?
El encuentro gira en torno a la mesa, presidida por los padres de la novia. Los futuros suegros se colocan a sus respectivas derechas, aunque la colocación varía si alguno es viudo. La petición formal de mano la realiza el padre del novio, con palabras emotivas y elocuentes, y luego el padre de ella acepta y ambos conversan, se ponen de acuerdo para la celebración de la boda, se fija la fecha y se ofrece un brindis por los novios. Una vez que “la mano está dada” el novio y demás familiares pueden tomar la palabra si lo desean con algunas frases. Luego de la petición, se puede invitar a hermanos, abuelos y demás familiares cercanos para ampliar la fiesta.
¿Qué hay de los regalos?
En los postres, los novios intercambian los regalos de pedida. Cuando el novio le pide a la novia que se case con él, suele hacerle entrega de la alianza de compromiso, pero también se puede obsequiar un brazalete o pendientes. En cuanto al regalo para él, lo tradicional es un reloj. El intercambio de regalos entre los novios se hace en presencia del resto de familia y nunca en particular entre ellos, y sólo los novios intercambian obsequios durante la pedida.